Breve reseña de la artesanía Chilena por Alicia Cáceres de Reyes

 

No se podría hacer una reseña de la artesanía chilena sin hacer un reconocimiento a la pionera labor de Tomás Lagos (1903 – 1975) escritor, académico de la Universidad de Chile poeta, investigador, quien ya en 1935, había organizado la  Primera Exposición de Arte Popular Chileno en el Museo de Bellas Artes.

TOMÁS LAGOS Y LA COMISIÓN CHILENA DE COOPERACIÓN INTELECTUAL

En 1943  la Comisión Chilena de Cooperación Intelectual que presidía Amanda      Labarca, movió voluntades con el apoyo de embajadores de los países latinoamericanos e intelectuales y embajadores chilenos como Pablo Neruda, Marta Brunet y otros, para reunir piezas de arte popular americano,  y montar como homenaje al Primer  Centenario de la Universidad de Chile la “Exposición de Artes Populares Americanas” con  piezas donadas por Argentina, Bolivia, Colombia, Guatemala, México, Paraguay y Perú,  una exposición de gran éxito, en tiempos que aún  más que hoy,  se relativizaba la importancia del “Arte Popular”. En 1953  Tomás Lagos realiza la Exposición de Arte Popular, con participación de los países Bolivia, Brasil, Chile,  México y Perú.

Con estas piezas que llegaron con carácter de donación de los respectivos países  se fundó el Museo de Arte Popular Americano, en el Castillo Hidalgo en el cerro Santa Lucía,  asumiendo como director Tomás Lagos, cargo que ejerció por más de 20 años, desarrollando una gran labor de reconocimiento y difusión del Arte Popular. Lamentablemente, este Museo dejó de existir durante la dictadura y las piezas que albergaba fueron guardadas en las bodegas del Museo de Arte Contemporáneo. Felizmente este Museo fue recuperado con la vuelta a la democracia en calle Compañía 269, ampliando su difusión en una sala de exposiciones del Centro Cultural Gabriela Mistral GAM.

Tenían que transcurrir varios años para que todo comenzara en Artesanía, Arte Aplicado, Artes Populares, como quiera llamársele, porque la verdad, académicos e historiadores, en más de un momento hicieron largas reflexiones para llegar a nominar este “saber hacer de las manos del pueblo, del campesino, del habitante de las ciudades, del  artista”, puesto que, por esos años, solamente  se mostraba el Arte Popular en el Baratillo de la Vega, en el Mercado de Chillán y ocasionalmente, en las fiestas de la religiosidad popular, dígase Lo Vásquez, Andacollo y en la Fondas de Navidad de la Alameda que terminaron a mitad del siglo pasado.

Se nos decía que como país no teníamos gran acerbo de artesanía, pero ésta estaba en nuestro Arte Popular, que se encontraba en el norte, en nuestro desierto, en nuestros valles transversales y aún más hacia el sur y por supuesto, en Chiloé, solo había que darle la oportunidad  de mostrarse, de integrarlo, de hacerlo nuestro.

 

LAS FERIAS DE ARTES PLÁSTICAS DEL PARQUE FORESTAL, El MUSEO DE ARTE MODERNO Y LA MUNICIPALIDAD DE SANTIAGO

Todo comenzó por un llamado publicado en el diario El Mercurio a los artistas, a los estudiantes, a quien tuviera una inquietud artística a exponer en una Feria de Artes Aplicadas en el Parque Forestal, en la ribera norte de río Mapocho. Era el año 1959, donde no existían más de dos salas de exposiciones y los renombrados Salones Oficiales, certámenes anuales  tan lejanos y excluyentes como las Salas de Exposiciones, el ambiente fuera de la Escuela de Artes Aplicadas y el Museo de Bellas Artes no se conmovía por  estas expresiones.

Esta convocatoria, bastante sorpresiva para la época, vino desde un abogado sin mayores inquietudes artísticas Don  Germán Gassman y un grupo de sus incondicionales amigos que se atrevieron  a querer replicar las ferias de las pulgas de París, en pleno Santiago. Sacar de la modorra a esta ciudad, con esa  explosión de vida, colores y formas que fueron esas primeras Ferias, un encuentro de poetas, escritores, artesanos, escultores, pintores consagrados y principiantes, estudiantes de arte, con un público que se multiplicó hasta el infinito, ante la novedad, un público cálido, de acogida, que se sintió interpretado, especialmente, por la artesanía que le recordó su niñez: el chanchito de tres patas de Quinchamalí, la textura cálida de los pontros mapuches; la reciedumbre de las mujeres artesanas con sus telares o puliendo sus gredas, trabajando ante un público embelesado en la habilidad de sus manos.

La espontaneidad y la novedosa importancia  de aquellas primeras  Ferias que se extendieron casi  más allá de 1967,  no ha vuelto a repetirse, allí se dieron cita: Pablo Neruda, Manuel Rojas, Nemesio Antúnez  con su taller de grabado, Sergio Castillo y nuestra Violeta Parra que alternaba sus cantos con grandes modelados en greda y por supuesto,  Pomaire, con las cocinitas de Etelvina Gaete y de Quinchamalí, Práxedes Caro, con sus guitarreras de greda negra, Manzanito con sus palomas y gallinas  en mimbre, por nombrar a algunos.

Don Germán Gassman y sus amigos  y desde 1960 el escultor y esmaltista Lorenzo Berg, hombre de decisiones en los años venideros, golpearon puertas, solicitando audiencias, interesando a Instituciones, buscando apoyo y financiamiento para seguir generando estas Ferias.

En Noviembre de ese mismo año se funda el MAM, el Museo de Arte Moderno, entidad sin territorio físico, con su sede “allí  bajo los árboles del Parque Forestal”, como dijera  Don Germán Gassman, quien supo rodearse de un grupo  de benefactores y colaboradores del arte, involucrando también, a firmas e instituciones de la época como Braden Cooper, Aceros del Pacífico, Chilectra, Compañía de Teléfonos y Carabineros, entre otros.

Desde 1959 a 1967, las Ferias colmaron los espacios, hoy diríamos que se estableció una red  de ayuda  muy eficaz para este encuentro con el arte.  El mayor apoyo se dio a través de las Municipalidades, más que nada esta acción  llegaba a través de contactos personales, que cautivados por la calidad de las  presentaciones, se involucraron en estos encuentros de escritores, artesanía, pintura y escultura.

Tuvieron destacada participación en esta 1ª Feria de Artes Plásticas en 1959, Nemesio Antúnez, el pintor Pedro Bernal, el escultor Matías Vial, y las comunidades de Pomaire y Quinchamalí. Violeta Parra y Margot Loyola, amenizaron con sus cantos y cuecas los diversos momentos de la Feria.

La Feria de 1960  con la activa participación de Lorenzo Berg, quien se incorpora al equipo de Don German Gassman, se iniciaba en Pío Nono con la magnífica e histórica Exposición Fotográfica de Antonio Quintana “Rostros de Chile“, El Taller de Grabados 99, dirigido por Nemesio Antúnez; los Talleres de la Escuela de Artes Aplicadas, la presencia impresionante de  escritores consagrados como Pablo Neruda y Manuel Rojas con la programación del Ballet Uthoff, Coro de la Universidad de Chile, Teatro Ituch, entre los folkloristas el Conjunto  Cuncumen.

Así las Ferias siguieron desarrollándose, con variada participación de personajes importantes de la plástica nacional, como Gracia Barrios, Santiago Alegría, José de Rokha, Francisco Brugnoli , Lucó de Rokha, el pintor norteamericano Tomás Daskam. En  la Feria de 1965 se rindió un emotivo homenaje a la escultora Marta Colvin, ganadora de la VIII Bienal de Sao Paulo.

También tuvo la artesanía urbana gran participación, allí se encontraba Raúl Celery, el maestro artesano del cobre, eximio repujador de vasijas de cobre establecido, posteriormente, en El Arrayán así como Héctor Herrera, el artesano pintor de aves fecundas y carritos maniceros.

Ante serias dificultades económicas en 1962 solamente pudo realizarse una sola Feria de Artesanía Tradicional, con el apoyo del Ministerio de Economía, a través de Corfo, dirigidas por el equipo del MAM, en el Parque Balmaceda, en el mes de mayo, con motivo del Mundial de Fútbol.

Esta Feria fue la gran experiencia para los artesanos, antes se habían presentado entremezclados  entre los pintores, escultores, en ese bullicio y fiesta propios de una Feria, ahora solamente la artesanía se hacía presente. El montaje del Pabellón de la  feria dirigido por Fernando Castillo Velasco se hizo en un pabellón exteriormente modesto, forrado en su interior con quinchas y fardos de pasto. Se presentaron los mejores artesanos tradicionales y por primera vez, Guillermo Prado, el volantinero mayor, además de un grupo de chamanteras mapuches, acompañadas por el Director del Museo de Temuco Don Eduardo Pino.

FERIAS REGIONALES Y OTRAS EXPERIENCIAS EN SANTIAGO

En Febrero de  1961  el MAM lleva la Feria a Viña del Mar, inaugurándose  en la Quinta Vergara, participaron artesanos, pintores, escultores. Fue una maravillosa feria como para el recuerdo, se extendió entre el 11 y 20  de febrero. Fue tal el éxito y entusiasmo que todos los exponentes se trasladaron a Valparaíso, desde el 22 al 28 de mismo mes, con todo: mesones, herramientas, y casi todo para funcionar ante el público, muy destacada la participación del  Taller de Grabados 99 de Nemesio Antúnez, nuestro gran pintor que ya se había presentado en el Parque Forestal.

La artesanía estaba logrando espacios, es así  como Lorenzo  Berg, siguiendo con su labor,  llega en 1964  con la artesanía a la FISA, en Cerrillos, organizada por la Sociedad Nacional de Agricultura, el acontecimiento anual de comercio, industria y agricultura que convocaba cada año a miles de visitantes. Se dispuso una especie de casa de  campo donde la artesanía se presentó con un gran despliegue de artesanos trabajando ante el público: recuerdo a Yolanda Bravo, de Doñihue, trabajando en su telar rodeada de visitantes, el taller de espueleros de Chillán haciendo lo suyo; también por esos años empezaron a participar los talladores de Isla de Pascua, con sus impresionantes tallados en madera y piedra con sus rongo-rongo y moai Kava-kava, nos alegramos con ellos y compartimos su cultura. También se participó en la FISA en los años 1965 y 1966.

En 1965 la Feria de Artesanía llega a Concepción, por el MAM, con el apoyo de este Municipio. Se inaugura el 16 de enero de ese año. Fue un gratificante encuentro para Lorenzo Berg, hombre orgulloso de ser penquista, nos encontramos, con antiguos amigos artesanos, además con los grabadores de la zona, Santos Chávez, Rafael Ampuero, ambos grabadores de los mineros, de los hombres humildes de esta tierra. La artesanía se lució en su ambiente, muy destacada la participación de los muralistas mexicanos de la Casa del Arte y de Eduardo Meissner, reconocido pintor de Concepción, además causó  gran expectación, el desarrollo del tallado en madera de un Moai Kava-Kava, de gran tamaño, realizado por el tallador rapanui Leonardo Pakarati.

Entre 1963 y 1965  resurgen las FERIAS en el  Parque Forestal con gran éxito de público. La prensa local se involucra destacando el acontecimiento, La  FERIA de 1965, la última en realizarse en el Parque Forestal, cuyo  diseño fue responsabilidad del último curso de Decoración de Interiores de la Escuela de Artes Aplicadas. Los artesanos tradicionales fueron traídos gracias al apoyo brindado por INDAP, fue muy destacada la participación de la comunidad de Santa Cruz con sus sombreros de paja teatina, también participaron los artesanos de Rapa Nui con sus tallados de piedra y madera.

Las Ferias del Parque Forestal fueron una excelente oportunidad para la Artesanía Urbana que no ha vuelto  a repetirse, salvo casos aislados. El artesano urbano no ha sido tan discriminado ni excluido del ambiente cultural, pero tampoco se le ha dado fácil su participación; siempre estamos entre la artesanía tradicional, los diseñadores y los artistas cultos como se les nominaba a los pintores y escultores, fuimos, el  aporte que hizo la Escuela de Artes Aplicadas: de allí surgieron ceramistas, decoradores de interiores, talladores,  esmaltistas, orfebres,  etc. que se presentaron magistralmente en esta Ferias.

Los problemas,  empezaron a agudizarse,  se había llegado a un número de 800 expositores. El Museo de Arte Moderno realizó una rigurosa selección de expositores, que provocó un quiebre con la Municipalidad de Santiago, es así como las Ferias se trasladan bajo el auspicio de la Municipalidad de Providencia al Parque Balmaceda.

Otra de las exitosas experiencias de Ferias del MAM y Lorenzo Berg fue la Feria del Cerro Santa Lucía  en agosto de 1966 con ocasión del Mundial de Ski.

                Fue una exitosa experiencia en conjunto con CEMA, los centros de madres que por ese tiempo estaban formándose al alero del gobierno de Frei Montalva. Estuvieron a cargo de  las comidas típicas; los artesanos se dispusieron por los pasillos que salen de la terraza Caupolicán hacia el poniente, como el espacio era estrecho los artesanos  estaban en doble fila; a la subida de la escala se encontraba Manzanito, casi perdido entre sus atados de mimbre,  sentado en un piso bajo, haciendo una paloma, en ese material que en sus manos resultaba mágico.

                Aunque la inauguración había sido con una torrencial lluvia los siguientes días se presentaron asoleados y cálidos. Fue una de las últimas experiencias del apoyo de la Municipalidad de Santiago junto con las Jornadas Culturales que se hicieron ese mismo año.

Estas Jornadas que se realizaron por los Barrios, significaron llegar con la artesanía a los vecinos. Los artesanos participamos activamente, porque hubo apoyo en pasajes, hospedaje, alimentación. Fue una experiencia rica en diálogos con los vecinos sorprendidos de la calidad de los trabajos de los artesanos, que se motivaron por asistir. Estas Jornadas se realizaron en tiempos diferidos en Plaza Yungay,  en las afueras de la Escuela de Artes y Oficios, hoy Universidad de Santiago, en el Barrio Franklin y en la población Huemul.

FERIAS DE ARTES PLÁSTICAS  EN EL PARQUE BALMACEDA Y LA MUNICIPALIDAD DE PROVIDENCIA

A finales del año 1966 el MAM consiguió el apoyo de la Municipalidad de Providencia que cedió el espacio del Parque Balmaceda  entre la calle Huelén y las Torres de Tajamar, edificio que se encontraba en su etapa de finalización. A la altura de la calle Huelén se presentó la Artesanía Tradicional, con algunas artesanas que venían por primera vez,  exhibiendo su calidad en tejidos mapuches, la cerámica de Pomaire y Quinchamalí. Todo esto presentado en una carpa de circo y las socias de CEMA estuvieron a cargo del casino con sus platos tradicionales.

Esta Feria, la VIII de Artes Plásticas,  tuvo muy buena presentación se pudo contar con el espejo de agua  donde los escultores se lucieron con sus trabajos. Había esculturas de Sergio Castillo, José Soto y Teresa Vicuña presentadas en soportes de concreto, además de un Rehue tallado en madera de la cultura mapuche. También los talladores Rapa-Nui presentaron un Moai Kava- Kava de más de 6 metros  de altura.

Alrededor del espejo de agua se dispusieron los puestos para la artesanía urbana con unos techos rojos de lona, que lucían vistosos y alegres, impresionaban con sus trabajos Irene Domínguez y muchos otros como Matías Vial, quien se presentó trabajando en sus joyas en los kioscos del edificio Tajamar, verdaderas jaulas de vidrio,  cedidos para la Feria, habiéndose instalado con hornos, sopletes,  tableros y cuanto necesitaban para trabajar allí mismo.

En 1967 se repitió esta experiencia en este agradable espacio que volvió a destacar con los colores de la artesanía,  los artistas y los escultores. Fue otra feria exitosa del MAM.

LA ARTESANÍA Y EL  ESTADO

Se fueron dando las instancias propicias, la artesanía había logrado tener su espacio temporal en la ferias, la calidad de sus trabajos necesitaba mayor atención de las autoridades del gobierno, dirigido en aquel momento por Eduardo Frei Montalva. Se inician audiencias, reuniones, buscando dar curso a un gran proyecto gubernamental.

A través de CEMA que se había creado como una derivación del “Ropero del Pueblo” del tiempo de la administración de Carlos Ibañez del Campo, las señoras de los Ministros, se proponen fundar una Galería de Artesanía, el gran sueño de Lorenzo Berg y los artesanos. Se dispuso de una casona ubicada frente a la plaza Almagro por Nataniel.

Por muchos meses Lorenzo Berg  y las señoras de los Ministros, trabajando                 ”ad honorem” hicieron  el reciclaje de la casa, se llegó  a un magnífico y sobrio espacio, una casona alta de muros pintados de blanco que contrastaban y lucían la  artesanía que, profusamente completó los espacios. Se inauguró en  Julio de 1967 con la presencia del Presidente de la República.

Por fin la Artesanía tenía su lugar estable y digno donde cabíamos todos los artesanos del Norte y del Sur, los Artesanos  Urbanos, Rapa Nui y Mapuches, incluso aquellos grabadores como Santos Chávez y Ampuero. Un lugar digno, acorde a la calidad a la que había llegado la artesanía. Se había fundado la Galería CEMA.

Solamente fueron tres años de duración los que tuvo esta Galería, sin embargo se desarrolló una gran labor, se establecieron Instituciones de apoyo a los artesanos. Las Intendencias en un primer tiempo fueron  las que se encargaron de comprarle a los artesanos y despachar la artesanía por encomienda hacia Santiago, posteriormente, los artesanos llegaron con sus trabajos a la casa de calle Nataniel, todo  se hacía fluido y rápido, incluso se crea una pequeña sucursal del Banco del Estado en la misma calle Nataniel para darle más  rapidez en los  pagos a los artesanos de provincia.

Con la administración Allende (1970), la Galería pasó a llamarse COCEMA (Coordinadora de Centros de Madres). Mantuvo su misma estructura de comercialización y exhibición.  En su relación con los artesanos el sistema se hizo más democrático, se creó un comité de calificación de la artesanía, integrado por artesanos. Fueron muy buenos tiempos para la artesanía, había muchos visitantes extranjeros, como observadores del proceso socialista que estaba en marcha y además, como las industrias estaban casi paralizadas, la artesanía producía y se mostraba, prodigándosela hasta en la televisión: se exhibía una pieza de artesanía acompañaba de música de Inti-Illimani en la apertura  de cada día.

La  acción más gratificante de este gobierno, fue consolidar el sueño de los artesanos urbanos: una galería de Artesanía Urbana en Santiago y nada menos que en Providencia. Allí estuvimos todos, incluso los grabadores  ya mencionados, además de aquellos que quisieron organizarse y que estuvieron los días sábados en los jardines de la Galería, vendiendo personalmente sus trabajos. Esto significó para el artesano urbano una gran posibilidad de darse a conocer en un ambiente apoyado por el Estado y con precios justos.

Esta  realización del sueño de los artesanos duró poco, después del golpe militar de 1973, esta Galería siguió por algunos meses y luego fue cerrada, además por apertura de calles y demoliciones, la Galería CEMA  debió trasladarse a la calle Portugal, donde funcionaba la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) que hoy es la Universidad  Mayor.

Sin faltar a la verdad, habría que reconocer que durante “esos años“ la artesanía siguió existiendo a través de esta Galería de la calle Portugal, que pasó a llamarse Cema-Chile, en forma bastante buena, en relación a otros aspectos de la vida cultural del país, prácticamente diezmada, más de alguien dijo internacionalmente “que la artesanía había sido utilizada para dar imagen de país“, con su tienda en Miami completaba esta imagen: para los artesanos fue sobrevivir.

En 1981 fue creada la  Escuela Nacional de Artesanos, utilizando toda la implementación de la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile, ubicada en Cerrillos, prácticamente devastada y desaparecida.  La Escuela Nacional funcionó con el  metal (plata)  que regalara el Gobierno mexicano de Adolfo López Mateo como apoyo por el terremoto de 1962, que hasta la fecha  había estado guardada en el Banco Central.

En el año 1989, la Galería Cema-Chile y la Escuela Nacional de Artesanos fueron cesadas en sus funciones, antes de la vuelta a la Democracia, pero como se dijo, ya en 1981 había desaparecido la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile, absorbida por la creación de la Escuela Nacional de Artesanos.

En 1995  se crea la la Cooperativa Almacén Campesino, ubicada en la calle Purísima, una verdadera Galería muy didáctica, presentada por zonas territoriales esta Cooperativa reúne a 20 grupos de artesanos (a) de los pueblos aymara, mapuche, huilliche, rapa nui  y mujeres campesinas provenientes de distintas zonas del país, cesó en sus funciones  ante la competencia de la artesanía extranjera ,producto de la economía globalizada

Durante la administración de Eduardo Frei Ruiz Tagle en 1995, se crea mediante la la Fundación Tiempos Nuevos, con apoyo del BID, la Galería   Artesanías de Chile ,dirigida por la Sra Marta Larraechea como Primera Dama; ubicada en la calle Antonio Varas, una Galería que aunque pequeña, comercialmente exitosa, se prodigó en artesanía tradicional de calidad, muy bien presentada, dando cabida muy especialmente a la Artesanía Urbana, allí se lucieron talentos jóvenes que se habían ido integrando al quehacer artesanal

En la siguiente administración de Ricardo Lagos año 2000 esta Galería pasa a depender de la Fundación Futuro que se traslada a un espectacular espacio en el Centro Cultural Palacio de la Moneda inaugurado en el año 2006, como Fundación se proponen trabajar especialmente con la Artesanía Tradicional ,con los quintiles más pobres, excluyendo absolutamente la Artesanía Urbana, salvo contadas excepciones   l

LA IGLESIA, LA UNIVERSIDAD CATÓLICA Y LA ARTESANÍA

En    1974  la Iglesia realiza la ceremonia de dedicación del Templo de Maipú. Como conmemoración se pide a cada diócesis del país que destaque a sus mejores talladores en madera para decorar grandes cubos que implementarían  parte de una cruz monumental, cuyo centro sería una estrella tallada en madera enviada desde Belén. Los artesanos fuimos invitados a participar de esta ceremonia. La invitación venia de la Universdidad Católica y de Lorenzo Berg y se nos invitaba “a una feria “  para los siguientes días y se nos pedía llevarle una ofrenda a la Virgen. Así se constituyó, con las ofrendas de los siguientes años, uno de los pocos Museos de Artesanía que existen, es la Galería de la Virgen ubicada en este Templo.

Ya en 1970 el Padre Joaquín Allende fue en una misión a Isla de Pascua, lograr convencer a sus mejores talladores para realizar una imagen de la Virgen con el Niño, de tamaño casi natural: los ojos de la imagen son de vértebras de tiburón con negro de obsidiana y también tiene una corona con conchas incrustadas. Posteriormente, en 1980, con motivo del Congreso Eucarístico,  se repite esta iniciativa, realizando los talladores de Rapa Nui un Cristo Resucitado de gran tamaño, que actualmente se encuentra en la Galería de la Virgen del Templo de Maipú.

                               LA UNIVERSIDAD CATÓLICA Y LA ARTESANÍA

La Vicerrectoría de Comunicaciones de la Universidad Católica dirigida por el arquitecto Patricio Gross, llamó a Lorenzo Berg, ese gran conocedor de artesanía,  para reiniciar un nuevo contacto con los artesanos motivado por un gran objetivo: una Feria de Artesanía.

Decía Patricio Gross : “ no dejaba de ser un aliciente y un atractivo, recoger la riqueza que representaban las obras salidas de las mentes y las manos de una parte muy olvidada y postergada de nuestro pueblo, tanto por su valor estético de una belleza sencilla como por su testimonio cultural, de hondo contenido humano“ 1.

Todo partió  en noviembre de 1974, ahora en el Parque Bustamante, se buscó dar un ambiente  campesino, agreste, en medio de la ciudad, se hicieron cercos con varillas y colihues sostenidos por alambres y unas cuantos postes de álamo, donde  se colgaron macetas de cardenales y pensamientos: la artesanía hizo el resto, llenó con su magia de colores, texturas y formas todos los espacios,  todos los mesones, todos los postes, todo esto ambientado, con el olor a empanadas y anticuchos. Cuecas  de Margot Loyola, Gabriela Pizarro y el Ballet  Folklórico, todo era música, bullicio, fiesta. Había comenzado la FERIA.

Esta actividad que  se ha mantenido por 42 años, se ha hecho una tradición en sí misma, es más que una difusión y  una venta  de artesanía, es un encuentro entre hermanos del gran oficio con las manos del hacer, un encuentro de precariedades sublimado por el amor al oficio y ese público comprometido con la artesanía, que se viste de bordados y joyas para visitarnos y compartir en un diálogo de tantos años ya; también es un diálogo con nuestras creencias, cada año peregrinamos al Santuario de Maipú, llevándole nuestras ofrendas a la Virgen. Bendecimos la clausura de la Feria con una Misa, donde cada artesano adorna con sus mejores trabajos el altar, le rezamos a Dios en mapudungun, quechua, guaraní o sutuil.

Esta feria de artesanía del Parque  Bustamante, sostenida en el tiempo, es una posibilidad cierta  de venta, aunque sea  una vez al año; es la posibilidad de interesar a las generaciones jóvenes en continuar con el oficio de sus padres y no emigrar a las ciudades.

Lorenzo Berg se propuso desde siempre dar a conocer la artesanía y a sus cultores, su identidad, su hacer; en ese tiempo llevarlo bajo el auspicio de la Universidad Católica, le daba una fuerza mezcla de dignidad y vida que fueron la energía que faltaba para asumir : sí, en nuestra tierra a lo largo de los caminos, en cada recodo,  después de cada cerro, está el artesano trabajando con sus manos, sólo había que darlo a conocer nuevamente facilitarle su tarea, apoyarlo,  darle una oportunidad de venta desde su propia realidad ante un público que se privilegió de este reencuentro, de volver a contemplar esas afanosas manos tejiendo, modelando, hilando, forjando.

El trabajo más valioso  que ha hecho la Universidad ha sido el rescate de varias artesanías en extinción como la platería mapuche, esto se realizó a través del Programa de la Universidad Católica de Temuco dirigido por el profesor Héctor Mora,  en ese momento, sobrevivían solamente tres plateros mapuches.

Se desarrollaron  talleres con la dirección de estos plateros que produjeron piezas en plata, como collares,  aros, en tamaño reducido, realizados en plata fina y de buen grosor, que permitieron una buena comercialización, tanto es así que estuvieron de moda, trajeron toda su producción a la Feria del año siguiente, con gran éxito. La platería mapuche salió de su estancamiento.

Desde sus inicios esta Feria, intrínsecamente tradicional, acogió siempre a algunos artesanos urbanos como Guillermo Prado, y sus volantines; Luis Manzano y sus mimbres; Héctor Herrera y sus tapices; Raúl Célery, Jorge Monares, Carlos Orellana  y  sus cobres; Juan Reyes y Alicia Cáceres y su imaginería. Con el correr del tiempo se ha acogido a las arpilleristas y bordadoras.

1: Catálogo Pontificia Universidad Católica año 1998,  Programa de artesanía, Pp 6.

En 1978 la Feria se hizo Internacional, se incorporaron artesanos de Brasil, Paraguay, Uruguay, Perú y Ecuador, en esos años estas artesanías cautivaron  un nuevo público, ávido de los manteles bordados de Brasil y Paraguay, de los tallados en madera de Perú y Ecuador. La Feria adquiere prestigio, porque  vela por la calidad de sus expositores, así como de la rigurosidad en el oficio de su artesanía.

La Dirección del Programa de Artesanía ha tenido diferentes cambios: desde 1980  el programa depende de la Dirección de la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes, actualmente, depende de la Escuela de Diseño de la misma Facultad. Desde 1981 las Ferias se han organizado por  temas que se proponen a los artesanos con anticipación, para hacer más destacada su participación, estos temas han tenido relación con materiales, rubros, comunidades, regiones, países, etc. Recuerdo, muy especialmente, en 1987 el tema CHILOÉ  y en 1988, Artesanía Tradicional con Temática Religiosa, donde pudimos conocer la imaginería religiosa de Chiloé: esos Cristos y Santos vestidos, cuyas caras están talladas a mano, muy propios de sus tradiciones.

Tras el sensible fallecimiento de Lorenzo Berg en 1984 se crea el Premio Lorenzo Berg en su memoria, para destacar al mejor artesano tradicional nacional y al mejor artesano tradicional extranjero del año. Luego de este lamentable acontecimiento, la Universidad Católica retomó el funcionamiento del Programa  de Artesanía con un equipo liderado por Don Hernán Edwards.

El programa de artesanía de la Universidad Católica ha dado la posibilidad de exhibir los trabajos de rescate que han hecho algunos artesanos. Mencionaremos brevemente a algunos:

1970: Raúl Naranjo ceramista,  avecindado en Arica,  se inicia en el estudio de las culturas de la zona, haciendo excelentes reproducciones  arqueológicas, especialmente de la cultura San Miguel y Gentilar. Funda el Poblado Artesanal de Arica, lugar de trabajo, exhibición y venta de artesanía.

1970: Ingeborg  Lindberg arqueóloga alemana llega en  1963 a la Universidad del Norte, sede Antofagasta, nombrada Directora del Museo, impresionada, por las  edificaciones de los pueblos atacameños en piedra volcánica, logra interesar a artesanos  del lugar para realizar pequeñas figuras con este  material, resaltando personajes cotidianos de Toconao.

1974: Chapilca  y sus tejidos. Alumnos de la Universidad de Chile, trabajando en su memoria de título, apoyan a estos artesanos interactuando con la Galería de Artesanía Cema. Logran abastecimiento de lanas, se organizan en cooperativas, se recuperan económicamente, exhibiendo en la Feria del Parque Bustamente.

1975: Recuperación Platería Mapuche del Programa de Artesanía de la Universidad de Temuco ya mencionado.

1975: Lozas perfumadas de las Monjas Clarisas. Vania Roa hace rescate de estas pequeñas cerámicas coloniales. Se exhibieron en la Feria por varios años. (Diego Portales gustaba de ellas y mientras vivió en Perú solicitaba que se las enviasen).

1975: Sergio  García, ceramista de Quilpué hace rescate de un instrumento musical casi en extinción: la ocarina.

1978: Sergio San Martín hace rescate de la cerámica mapuche, recuperando piezas precolombinas.

1979:  Cerámica  de La Serena. Un grupo de profesores universitarios se proponen estudiar la cerámica precolombina de su zona: desarrollan una cerámica muy interesante, en un principio solamente réplicas, después integran diseños personales.

1980: Paula Pilquinao y Ramón Daza hacen un interesante  rescate de instrumentos mapuches, como cultrún (tambor) y cascahuillas (cascabeles).

La continuidad de esta Feria que con el tiempo ha llegado a nominarse Muestra de Artesanía,  ha hecho la labor más seria en apoyo a este sector de la cultura, se han hecho publicaciones en libros como: “Chile  Artesanía Tradicional” ( 1993 ); “Artesanía, Nuestra Cultura Viva” (2004); “Maestros Artesanos” (2006); “Chile Artesanal” (2008).  Ese mismo año el Programa de Artesanía  de la Universidad Católica asume la presidencia y el secretariado del World Craft Council. Se han organizado Exposiciones Itinerantes, se ha hecho aportes en piezas donadas por los artesanos  a  la creación del Museo de Artesanía de Lolol, participación en Seminarios, así como un gran trabajo de interacción con el Consejo de la Cultura y la Artes.

 

 

LOS ARTESANOS SE ORGANIZAN COMO INTERLOCUTORES VÁLIDOS

Los artesanos han buscado siempre innumerables formas de asociación que se han ido prodigando en el tiempo, los primeros intentos han sido buscando soluciones para el problema endémico de la artesanía “lograr soluciones de venta”: Asociación Gremial Artesanos Urbanos Lautaro AG; Veinte Artesanos; Grupo Araucaria; Artretach; Colegio de Artesanos Profesionales de Chile, por nombrar algunos. Posteriormente, se ha ido buscando en las asociaciones llegar a ser interlocutores  válidos  ante las Instituciones que han empezado a preocuparse de  la artesanía.

PUEBLOS ARTESANALES LUGARES DE VENTA DE ARTESANÍA

Generalmente, estas iniciativas han resultado de particulares, una de estas primeras experiencias fueron las ventas de artesanía en el Parque O’Higgins con la creación del                “Pueblito” en la administración del gobierno de Salvador Allende, esta iniciativa fue  lamentablemente malograda. Pueblo de Artesanos en Los Dominicos, que empezó su caminar como “Las llaverías de Belterra” en 1979,  con transformaciones varias; Los Cobres de Vitacura, de los cuales sobreviven: Local de Artesanía Tradicional en  el Cerro Santa Lucía, la Feria de Artesanía Santa Lucía en el lado Sur de la Alameda y Los Dominicos. Todas estas iniciativas de particulares se han visto afectadas por el ingreso indiscriminado de artesanía extranjera con apoyo de sus países de origen, lo que ha significado gran detrimento para la artesanía chilena, muchas de las artesanías chilenas han desaparecido, les ha sido imposible competir, se ha visto afectada especialmente la cerámica utilitaria, aunque tendríamos que generalizar que esta apertura de mercado ha afectado a toda la artesanía, solamente podemos competir en originalidad y oficio.

Otra iniciativa que ha marcado surcos en la Artesanía ha sido la creación de la Escuela de Orfebres de Coya, Rancagua en 1993,  con apoyo de la Corporación Pro-Desarrollo de la provincia de O’Higgins, a cargo de Raúl Célery, el artesano del cobre; se parte con un proyecto que culminará en el año 2001 con la creación de esta Escuela, propuesta para las generaciones jóvenes de bajos ingresos de la zona y que ha producido destacados orfebres y una nueva generación de artesanos.

 

EL CONSEJO DE LA CULTURA Y LAS ARTES (CNCA) Y  LA ARTESANÍA

El  año 2004  a los  artesanos nos llegaron noticias sorprendentes: había  surgido una invitación a un Primer  Seminario a realizarse en la Comunidad de Artistas Artesanos                 “La Quebrá del Ají”, en el Parque O’Higgins, invitaba, un Consejo  de la Cultura, del cual no todos los artesanos estábamos  informados, sin embargo, hubo muy buena asistencia. Allí conocimos a Don Patricio Cerda, el Coordinador del Área de Artesanía, del CNCA, persona que se nos haría familiar en los años venideros, con el trabajo en conjunto que hizo el Consejo con el Programa de Artesanía  de la Universidad Católica, venciendo nuestras reticencias, haciendo un feliz trabajo de interacción entre los artesanos  y las diversas instituciones, y acciones que empezaron a desarrollarse.      

A solicitud  del último Cabildo de Cultura en el año 2003 se crea el Área de Artesanía en la ex División de Cultura del Ministerio de Educación; para luego ese mismo año con la creación del Consejo de la Cultura y las Artes (CNCA) pasar a formar parte de esta Institución como Área de Artesanía.  Se iniciaban grandes cambios para la artesanía ese mismo año 2003 la Unesco en la Convención realizada en París para  salvaguarda del Patrimonio Cultural  Inmaterial reconoce a la artesanía como parte esencial del Patrimonio Inmaterial, acuerdo que entró en vigencia en Chile en el año 2009 y que reconoce a la Artesanía,  como parte importante  de la cultura de nuestros países.

                Año a año se sucedieron los Seminarios, exitosos y participativos, los artesanos se involucraron fuertemente: habíamos llegados a ser interlocutores válidos, nos habíamos organizados en distintas asociaciones, agrupaciones, colegios de artesanos, así hemos integrado Mesas de Artesanía con delegados de las asociaciones, reconocidas por el Ministerio de Economía, que velan por el apoyo  del Estado a nuestra problemática.

En el año 2003,  CNCA instaura por decreto el 7 de Noviembre como Día Nacional del Artesano,  ya el año 2004 se conmemora esta fecha con el Premio a los mejores Artesanos Regionales, con una fiesta en la Comunidad de Artesanos del  Parque O’Higgins, premio que se otorga año a año.  Siempre son  motivo de fiesta estos reconocimientos,  inéditos en nuestros primeros tiempos, que han producido un aliciente en nuestro trabajo, muchas veces tan depreciado. Habría que destacar que el CNCA, no ha premiado solamente la artesanía tradicional, como otras instituciones, sino que ha premiado también la artesanía urbana.

              Desde al año 2008 se crea la distinción  anual  “Sello Excelencia Artesanía”,  propiciada por el World Craft Council, el área de artesanía del CNCA y el Programa de Artesanía de la  Universidad Católica,  según los lineamientos de la Unesco. Los  ganadores participan en la postulación “Reconocimiento de Excelencia  Unesco” que significa un reconocimiento mucho mayor.

                Desde el año 2010 se crea el reconocimiento  anual al Maestro Artesano (a) en un principio, sin una valorización en dinero, aunque en los años siguientes estos premios se han institucionalizado, con un aporte establecido.

Posteriormente, se crea el Concurso “Tesoros Humanos Vivos” que ha dispuesto además de la distinción honorífica, premios en dinero. Otros aportes para los artesanos ha sido “Ventanilla Abierta “ y otros que sería largo mencionar.

Desde la creación del CNCA han existido los Proyectos Fondart, llamados Fondos Concursables, que han resultado ser considerables  aportes para la Artesanía, los cuales facultan al artesano para desarrollar emprendimientos, investigaciones, publicaciones ,etc.

 

CONSIDERACIONES FINALES EN RELACIÓN A LA ARTESANIA

Buscando antecedentes para el estudio de una LEY  PARA EL FOMENTO Y PROTECCIÓN DE LA ARTESANIA CHILENA  en estos últimos años, sería posible hacer varias consideraciones:

No podríamos decir que la artesanía chilena ha estado desprotegida, ha recibido apoyo y fomento, se han  hecho  esfuerzos considerables para mostrar la Artesanía Tradicional, apoyándola, sacándola del anonimato propio de la comunidades; por Tomás Lagos en un primer momento, con todo el apoyo que significó el acopio de artesanía latinoamericana que  dio como fruto la  creación del Museo de Arte Popular  Americano  y toda su posterior gestión por más de 20 años.

Posteriormente,  a todo este esfuerzo se suman la Ferias de Artes Plásticas del  Parque  Forestal  lideradas por el Museo de Arte Moderno, dígase  Don Germán  Gassman, Lorenzo Berg  desde  1959 a 1967, multiplicados en sí mismos, por la generación  de  Ferias, a lo largo de todo el país   que sobrepasan los años mencionados.

Con los años, muy posteriormente, se suman los serios esfuerzos del Programa de  Artesanía de la Universidad Católica con su recuperación de artesanías en extinción; la  Galería de Artesanía CEMA creada en 1967, con  su gran poder comprador estable de artesanía, lamentablemente desaparecida en el  tiempo; Indap;  Sercotec, Fosis, y  otras Instituciones  creadas con fondos del Estado, que han tenido las mejores intenciones  de apoyar a este sector.

Todos estas Instituciones, mayoritariamente gubernamentales,  han intentado apoyar y fomentar la artesanía, pero su acción no ha sido sostenida en el tiempo, sus esfuerzos, aunque importantes, no han rendido los frutos  esperados: un concurso, una capacitación en algún tiempo y sólo por algún tiempo “no cambia la situación del artesano”,  no  ha habido un reconocimiento del artesano como trabajador de la cultura. Muchas veces estas Instituciones ejercen acciones contrapuestas a este sector de la cultura, anulándose sus efectos, se mira la artesanía como superación de la pobreza, sin embargo, los artesanos somos mucho más, somos creadores, entregamos cultura, somos parte del   Patrimonio Cultural e Inmaterial de este país.

 El artesano arrastrando desde siempre sus precariedades sublimadas por su afán creador, por su vocación, destina el mayor tiempo de su vida a su quehacer, es  diseñador, su propio   gestor, técnico en su oficio, con el tiempo el artesano se ha visto obligado, para la comercialización de sus trabajos, en transformarse en verdadero migrante de la artesanía,  consiguiendo permisos municipales, de impuesto internos, credenciales que nadie reconoce,  recorre todo el territorio desplazándose de Feria en Feria, con grave deterioro de su calidad de vida, separado de su familia, sin tiempo para investigar, pera crear nuevos diseños, debiendo competir en estos sucesivos eventos, con comerciantes y artesanías extranjeras .

La otra alternativa de comercialización, son la tiendas de artesanía privadas, con gran detrimento de los ingresos de los productores ya que estas se caracterizan por recargar desmedidamente los precios, sólo en su provecho, hacen compras a consignación e imponen condiciones muchas veces abusivas para el artesano.

Además, sería de agregar, que la Artesanía por siempre ha sido mirada no desde su verdadera realidad, pasando por alto sus propias singularidades, hay diferencias fundamentales entre la artesanía tradicional y la artesanía urbana. El  artesano tradicional ha recibido su saber, su hacer por la trasmisión que le han hecho sus padres, tiene los materiales al alcance de su mano, el artesano urbano es un autodidacta, un diseñador, un gestor de sus propios trabajos, paga impuestos, patentes, fletes, etc.

Se necesita coordinar estas fuerzas, estas acciones, institucionalizando estos esfuerzos,  necesitamos una Ley, un marco jurídico apropiado que establezca, regule y planifique programas  de resguardo y fomento  de la Artesanía, como un reconocimiento del Estado a este sector de la cultura.

 

 Alicia Cáceres de Reyes

                                                                                               Artesana Orfebre

                                                                                                  Marzo de 2016